ANTEPROYECTO PARA LA INTERVENCIÓN URBANA DE LA PLAZA PRINCIPAL DEL DISTRITO DE ANDAHUAYLILLAS
Primer Lugar:
Arquitecto Darío Sosa Soto. CAP: 4185.
EQUIPO:
Gustavo Vivanco León
Juan Carlos Meza Calvo
MEMORIA DESCRIPTIVA
La importancia de la Plaza de Andahuaylillas donde se encuentra emplazada la Iglesia barroca de gran valor histórico y arquitectónico, amerita una intervención que desarrolle esta dualidad orientado hacia una visión unitaria. Frente a esta disyuntiva de Fondo y Figura entre la Plaza y la Iglesia , se plantea un equilibrio asimétrico a favor de la Iglesia ; se propone la Plaza como un marco o enmarque urbano previo de la Iglesia.
Las numerosas e infortunadas intervenciones en el tiempo han distorsionado la imagen tradicional de “plaza central”, que es un gran espacio de actividades múltiples sin barreras. Por lo tanto se propone devolverle la imagen general tradicional de plaza central, con un sello contemporáneo.
El anteproyecto acomete una “arqueología” del espacio plaza, un develamiento paulatino de las capas del espacio en una regresión temporal hasta su estado original de un gran espacio, en suave pendiente, con los árboles añosos, los canales de agua, el atrio y la Iglesia.
A partir de este punto cero del anteproyecto, una explanada austera y serena en suave pendiente, se ponen en evidencia las fuerzas del lugar, que guían los desplazamientos del anteproyecto: Dos ejes ordenadores no ortogonales entre si y paralelos a las fachadas que configuran espacialmente la plaza, el centro de la plaza como centro de gravedad, y el eje central de la Iglesia que ingresa como eje exento a la plaza.
El anteproyecto propone la Plaza de Andahuaylillas como un espacio, precisamente plaza, austero y sereno como las plazas tradicionales, multifuncional y unitario con una disposición de usos sutil con mobiliario y texturas de piso, con la impronta de la piedra como material propio, y desarrollando líneas de una geometría libre reinterpretando las formas constitutivas del lugar.
Se desarrolla una plaza explanada siguiendo la suave pendiente natural del terreno, probablemente original, con textura de piedra en trama del sentido dominante de la plaza; se ubica en el centro una pileta circular llana emplazada en una base cuadrada con un tratamiento formal sobrio, y en los laterales los dos canales de agua trabajados prolijamente en piedra. Se mantienen los árboles de Pisonay, característicos de la plaza, en jardineras a nivel de piso, superpuesto con el piso circundante de piedra como un “pixelado” entrelazado a manera de respiradero del suelo y la vegetación. Una textura más menuda de piedra, sectoriza y atrapa la plaza formalmente, ubicando además los usos religiosos con una especie de calle procesional articulado al atrio y la iglesia siguiendo su eje central, reforzado con iluminación nocturna a nivel de piso; y los otros sectores complementarios (estacionamiento y comercio de artesanías). Se ubican cuatro sectores, tratados como sutiles espacios incluidos de la plaza, delante de las dos Capillas Posa todavía existentes, e insinuadas en las dos que ya no existen, por su importancia en la tradición religiosa.
El tratamiento de la plaza se extiende al inicio de las calles que desembocan en ella, para que desde estas calles se anuncie el espacio público más importante del poblado, se insinúa en lo que es posible el tratamiento de las fachadas como parte esencial y configurante de la plaza devolviéndoles su homogeneidad, proporciones e imagen genérica original. El mobiliario urbano y las Luminarias siguen precisamente la geometría planteada, reforzando el desarrollo del concepto de la plaza.
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